Hay cosas que no quieres que nadie encuentre.
No por vergüenza.
Por privacidad.
Objetos de valor. Documentos personales.
Cosas que son tuyas y de nadie más.
No hay ningún lugar discreto donde guardarlas.
Una caja fuerte es obvia.
Un cajón con llave, sospechoso.
Esconderlas bajo la cama — la solución de un niño.